Desde siempre hemos tenido la idea de que tener conflictos es sinónimo de problemas y no es así, los conflictos pueden ser oportunidades de mejorar situaciones y relaciones.

                Debemos diferenciar entre conflicto y problema:

                Problema: situación de malestar entre dos personas por intereses contrarios que no se encuentra solución compatible en igualdad para ambos.

                Conflicto: Situación en la que dos personas creen tener razón. A pesar de ser más complejo para hallar una solución, se puede encontrar una solución compatible para ambas.

                Uno de los puntos más importantes para poder lograr una solución a los conflictos es poder identificarlos.  En muchas ocasiones creemos tener dificultades de entendimiento con otras personas porque no nos comprenden o no ven lo mismo que vemos nosotros pero realmente se tratan de conflictos intrapersonales, que tiene que  ver más con nuestras creencias, nuestros valores o nuestra forma de ver las cosas y no nos abrimos a creer que puedan existir otras perspectivas.

¿Cómo podemos solucionar los conflictos?

                . Definir el problema: buscar el origen y las causas.

                . Analizar las causas: todos los conflictos poseen varias causas.

. Definir los objetivos para actuar: antes de hacer nada, hay que tener muy claro qué se va a hacer y cómo se va a hacer, las consecuencias que puede traer y si verdaderamente las medidas que se van a llevar a cabo van a solucionar el conflicto.

. Poner en práctica las medidas elegidas: Actuar con las medidas que se han decidido tomar y llevarlas a cabo de la mejor manera posible.

. Evaluar los resultados: Las consecuencias de las decisiones que se han llevado a cabo dirán si de verdad se ha resuelto el conflicto o si por el contrario se necesita otro tipo de medidas.

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